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Por lo escuchado a los medios, empresarios y personas en contra de la firma del ALBA en Honduras, pareciera que nuestro país gozara de un histórico y envidiable buen rumbo, tanto como nación visionaria como en la producción de oportunidades para todos.
Ya no es sorpresivo escuchar y ver al alcalde de Tegucigalpa, Ricardo Álvarez, adjurando del ALBA porque según él, los países que lo impulsan “han demostrado su fracaso para desarrollar sus naciones y sacar de la pobreza a su gente”, y todo esto dicho desde una casa de la Zapote Norte , piso de tierra y con la familia que la habita totalmente desconcertada… ¿A qué pobres se referirá nuestro alcalde? ¿Será que los pobres de Venezuela, Bolivia o Cuba son más pobres que los nuestros?
Cuando los contrarios a la firma del ALBA hablan de pobreza, entonces ¿de qué pobreza hablan para oponérsele a la pobreza nuestra y así esclarecernos de lo terrible que sería suscribir un tratado que sólo engloba a países pobres? ¿ de cuál bloque de países corruptos reniegan si las grandes contrataciones y licitaciones que históricamente se hacen en Honduras son amañadas y ganadas por ellos mediante el soborno y la manipulación jurídica?
Grave retruécano, ¿no es así? Una de las definiciones de “Pobreza” explica lo siguiente:
“La pobreza es una situación o forma de vida que surge como producto de la imposibilidad de acceso y/o carencia de los recursos para satisfacer las necesidades físicas y psíquicas básicas humanas que inciden en un deterioro del nivel y calidad de vida de las personas, tales como la alimentación, la vivienda, la educación, la asistencia sanitaria o el acceso al agua potable. También se suelen considerar la falta de medios para poder acceder a tales recursos, como el desempleo, la falta de ingresos o un nivel bajo de los mismos. También puede ser el resultado de procesos de segregación social.”
Pregunta: si Honduras es reconocida mundialmente por su pobreza ¿quiénes son los que históricamente han frenado el estímulo de la producción y el bienestar humano integral debido a sus cálculos y apuestas por el interés propio? ¿Quiénes son los que invierten en vivienda en los países adelantados? ¿ Y al hablar de Privatización del Agua, quiénes son los que la privatizarían? ¿Quiénes son al fin de cuentas los que no ofrecen empleo basándose en la baja calidad educativa de los aspirantes sabiendo –cínicamente- que el salario que han recibido toda su vida los padres de los aspirantes los ha imposibilitado para enviar a sus hijos al extranjero, a las universidades locales o simplemente, a las escuelas básicas?
¿Quiénes son los que “segregan socialmente” al impedir el ascenso social resultado de la meritocracia y no de la sangre o de la negociación y, quiénes son los que pretenden suplantar las decisiones del Estado en materia de Relaciones Exteriores?
Una de las grandes vilezas del lenguaje técnico implementado por estos desalmados, es que han llegado a crear la idea de que la pobreza “puede ser descrita o medida por convenciones internacionales, aunque pueden variar los parámetros para considerarla” y que además “la pobreza no es pues una causa que deba ser tratada como tal para combatirla, es el resultado de procesos complejos y extendidos en el tiempo, que son difíciles de apreciar a simple vista y que requieren investigación sostenida para lograr su comprensión antes de plantear cualquier intento de terminar con ella” (…)
¿Es difícil apreciar la pobreza del hondureño? ¿De cuánto tiempo requieren las investigaciones de mercado para abordar al pobre que va sudando al mediodía con un balde de agua o con un azadón de la única tierra reseca que posee?
Defender lo indefendible es otro retruécano técnico, los niveles de satisfacción económica es otro, pero la pobreza hondureña, es de una claridad irrefutable ante la cual los empresarios sólo pueden referir: “No podemos apoyar algo sobre lo cual aún no estamos claros”.
Fabricio Estrada
Sabanagrande, 25-8-08-
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